Córdoba, Argentinamiércoles, 3 de junio de 2026
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El auge del agua caliente en ayunas: ¿moda pasajera o hábito saludable?

Una práctica que gana adeptos es la ingesta de agua caliente al despertar. Si bien sus promotores le atribuyen múltiples beneficios, expertos analizan sus posibles efectos reales en el organismo y advierten sobre potenciales contraindicaciones.

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Soledad Arias

Editora de Sociedad

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El auge del agua caliente en ayunas: ¿moda pasajera o hábito saludable?

La costumbre de beber agua caliente en ayunas se ha popularizado en los últimos tiempos, impulsada principalmente a través de redes sociales y plataformas de bienestar. Sus defensores aseguran que esta sencilla acción matutina puede mejorar la digestión, estimular el metabolismo, desintoxicar el cuerpo y hasta contribuir a la pérdida de peso. Sin embargo, es crucial analizar estas afirmaciones con rigor científico y considerar las opiniones de profesionales de la salud para evaluar su veracidad y seguridad. Es importante recordar que las necesidades de hidratación varían significativamente entre individuos, dependiendo de factores como el nivel de actividad física, el clima y la salud general. La idea de que el agua caliente facilita la digestión se basa en la premisa de que esta temperatura podría relajar los músculos del tracto digestivo y estimular el flujo sanguíneo en la zona. Algunos estudios sugieren que el calor podría ayudar a descomponer los alimentos de manera más eficiente, aunque la evidencia científica al respecto es limitada. Por otra parte, la creencia en un efecto desintoxicante se relaciona con la noción de que el agua caliente incrementa la sudoración, eliminando así toxinas del organismo. No obstante, es fundamental comprender que el cuerpo cuenta con mecanismos propios de desintoxicación, principalmente a través del hígado y los riñones, y que la sudoración, si bien contribuye a la regulación de la temperatura, no es el principal medio de eliminación de sustancias nocivas. En relación con la pérdida de peso, se postula que el agua caliente podría aumentar la sensación de saciedad, lo que llevaría a consumir menos calorías a lo largo del día. También se menciona su potencial para acelerar el metabolismo, aunque este efecto sería probablemente modesto y de corta duración. Es esencial destacar que la pérdida de peso saludable se logra a través de una combinación de alimentación equilibrada, actividad física regular y, en algunos casos, supervisión médica. El agua caliente, por sí sola, no es una solución mágica para adelgazar. Más allá de los potenciales beneficios, es importante considerar posibles riesgos o contraindicaciones. La ingesta de agua excesivamente caliente podría dañar el esófago o provocar quemaduras en la boca. Personas con ciertas condiciones médicas preexistentes, como reflujo gastroesofágico o úlceras, deberían consultar a su médico antes de adoptar esta práctica. Además, es crucial asegurarse de que el agua utilizada sea potable y esté libre de contaminantes. En conclusión, si bien la ingesta de agua caliente en ayunas podría tener algunos efectos positivos en ciertos individuos, es fundamental abordarla con precaución y no considerarla una panacea. La evidencia científica que respalda sus beneficios es limitada y se requiere más investigación para confirmar estas afirmaciones. La consulta con un profesional de la salud es siempre recomendable, especialmente para personas con condiciones médicas preexistentes o dudas sobre su idoneidad.

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