Córdoba, Argentinamiércoles, 3 de junio de 2026
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Estrategias Domésticas para el Control de Garrapatas en Caninos

La infestación por garrapatas es un problema común en perros, especialmente durante los meses más cálidos. Existen métodos sencillos y accesibles para eliminar estos parásitos y aliviar el malestar de las mascotas, minimizando la necesidad de intervenciones veterinarias costosas.

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Soledad Arias

Editora de Sociedad

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Estrategias Domésticas para el Control de Garrapatas en Caninos

Las garrapatas son parásitos externos que se alimentan de la sangre de los animales, incluyendo a los perros. Su presencia puede causar irritación, picazón y, en casos más graves, transmitir enfermedades. La detección temprana y la eliminación efectiva son cruciales para prevenir complicaciones mayores. Los dueños de mascotas a menudo buscan soluciones prácticas y económicas para abordar este problema en el hogar.

Un método casero popular implica el uso de aceite mineral o vaselina. Aplicar una pequeña cantidad de esta sustancia directamente sobre la garrapata puede sofocarla, dificultando su agarre y facilitando su posterior remoción. Es importante recordar que este método no elimina la necesidad de inspeccionar regularmente al animal en busca de otros parásitos y de limpiar adecuadamente el área afectada.

La extracción manual de las garrapatas requiere de pinzas de punta fina. Se debe sujetar al parásito lo más cerca posible de la piel del perro y tirar suavemente hacia arriba, evitando retorcerlo o aplastarlo. Tras la extracción, es fundamental desinfectar la zona con un antiséptico suave para prevenir infecciones. Es recomendable usar guantes durante el procedimiento para evitar el contacto directo con el parásito.

Además de la eliminación directa, es fundamental realizar una limpieza profunda del entorno donde vive el perro. Esto incluye lavar la ropa de cama de la mascota, aspirar alfombras y tapetes, y mantener el jardín o patio libres de maleza y escombros donde las garrapatas puedan reproducirse. La prevención es clave para reducir el riesgo de reinfestación.

Si la infestación es severa o si el perro muestra signos de enfermedad, como letargo, pérdida de apetito o fiebre, es imprescindible consultar a un veterinario. El profesional podrá recomendar tratamientos más específicos y descartar posibles enfermedades transmitidas por las garrapatas. La salud y el bienestar del animal deben ser la prioridad en todo momento.

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